Zonas ATEX:
Guía para la clasificación de zonas, riesgos y seguridad en entornos explosivos
En las instalaciones donde se manipulan fluidos inflamables (disolventes, combustibles, etc.) o polvos combustibles, el riesgo de explosión es un tema crítico para la seguridad y la continuidad operativa.
Las normativas ATEX son la referencia técnico-normativa para diseñar y gestionar correctamente las zonas ATEX.
Comprender qué es ATEX, cómo se clasifica las zonas y cómo se eligen los equipos adecuados es fundamental para los responsables técnicos, HSE y diseñadores.
¿Qué significa ATEX y por qué es importante en las instalaciones industriales?
ATEX deriva del francés ATmosphères EXplosibles e indica las directivas europeas que regulan la prevención y protección contra el riesgo de explosión en presencia de atmósferas potencialmente explosivas.
Una atmósfera explosiva puede formarse cuando gases, vapores, nieblas o polvos combustibles se mezclan con el aire en determinadas concentraciones y encuentran una fuente de ignición, aunque sea mínima.
En entornos de trabajo como las instalaciones industriales (químicas, petroquímicas, farmacéuticas, alimentarias, de pintura, de almacenamiento de combustibles), ATEX tiene un impacto directo en:
- el diseño de las instalaciones;
- la elección de los equipos;
- los procedimientos operativos;
- el mantenimiento;
- la formación del personal.
Clasificación de las zonas ATEX: el punto de partida
Las zonas ATEX no son todas iguales: la normativa distingue entre:
- atmósferas explosivas de gases y vapores
- atmósferas explosivas de polvos combustibles
No se trata de una diferencia «teórica»: influye en el diseño, la elección de los equipos y los procedimientos operativos. Un error de clasificación puede dar lugar a la utilización de componentes inadecuados, lo que repercute en la seguridad, la fiabilidad y el cumplimiento normativo.
Zonas ATEX para gases y vapores
Típicas durante la manipulación, el trasvase y el almacenamiento de líquidos inflamables. La clasificación depende de la probabilidad y la duración de la presencia de la atmósfera explosiva:
- Zona 0: atmósfera explosiva presente de forma continua o durante largos periodos
- Zona 1: atmósfera explosiva probable durante las actividades operativas normales
- Zona 2: atmósfera explosiva improbable, pero posible solo durante breves periodos
Esta clasificación guía la elección de componentes como bombas, motores, cuadros eléctricos e instrumentación adecuados, utilizados en atmósferas potencialmente explosivas.
Zonas ATEX para polvo
El riesgo de polvo suele subestimarse, pero puede ser elevado: incluso materiales «insospechables» pueden volverse explosivos en determinadas condiciones operativas (por ejemplo, en la industria alimentaria, molinos, industria farmacéutica).
- Zona 20: presencia constante o prolongada de atmósfera explosiva debido al polvo
- Zona 21: presencia probable durante las operaciones normales
- Zona 22: formación rara y breve de atmósfera explosiva
Identificar correctamente la zona ayuda a prevenir igniciones relacionadas con acumulaciones de polvo o sobrecalentamientos localizados, garantizando así la seguridad durante todo el proceso.
Certificación ATEX: obligaciones y responsabilidades
Si se identifican zonas ATEX, es necesario adoptar soluciones adecuadas para garantizar la seguridad en dichas áreas. La responsabilidad no recae solo en el fabricante del equipo, sino también en quienes diseñan, instalan y gestionan la instalación.
Para cumplir con la normativa, los productos deben ir acompañados de:
- declaración de conformidad (CE/ATEX) con la expedición del certificado ATEX
- manuales de uso y seguridad para zonas peligrosas
- fichas técnicas con indicación de la clase/categoría
Una gestión documental ordenada es fundamental en caso de auditorías o inspecciones.
Bombas ATEX y soluciones prácticas para la seguridad
En entornos ATEX no se «adapta» un producto estándar: se necesitan soluciones diseñadas para reducir al mínimo el riesgo de ignición. Las bombas ATEX son fundamentales en la transferencia de fluidos inflamables, ya que evitan chispas, sobrecalentamientos y cargas electrostáticas.
Características típicas:
- materiales antichispas
- motores sellados y protegidos
- dispositivos integrados para la monitorización de la temperatura y la presión
Evaluación y gestión del riesgo
Aplicar ATEX no solo significa utilizar productos adecuados: se necesita un enfoque continuo con:
- mapeo de las áreas de riesgo y revisión periódica;
- procedimientos operativos y de mantenimiento coherentes con la clasificación;
- formación del personal y responsabilidades claras;
- actualización de los planes de emergencia/evacuación.
Si tiene una instalación en una zona ATEX y necesita elegir una bomba adecuada, consulte con un técnico de Fluimac para una evaluación de la aplicación.
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